Algo pasa. Pero a la vez no pasa nada.
¿Qué quiero decir con esto? Justamente eso. No puede ser que no suceda nada cada vez que la Argentina se enfrenta a un equipo (en los papeles inferior) en un encuentro por los puntos. Es cierto que años atrás el fútbol estaba todo más desparejo, quizás un Argentina - Bolivia finalizaba 4 a 0 a nuestro favor. Hoy en día no sólo que cuesta vencerlo sino que también existe la posibilidad de que el resultado se de a la inversa, si no recordemos el doloroso 1-6 en La Paz por las Eliminatorias pasadas.
El 10 en la espalda es comandado por el mejor jugador del mundo (aunque para la FIFA sea Diego Forlán, según el último Mundial), Lionel Messi. Claro que un futbolista no puede contra 11 rivales (existen excepciones) pero además de su presencia contamos con players de alto calibre y eso nos deja un sabor amargo más pronunciado. Lio hizo un buen partido el viernes ante Bolivia, es posible que su posición en la cancha estuvo algo retrasada, pero vive dejando 2 ó 3 enemigos tras su paso y todos lo ven como algo normal, no se resaltan tales movimientos.
Dejaré todo en la idea que el equipo podrá dar más. Que el frío empate 1 a 1 ante Bolivia fue producto del nerviosismo del debut y del planteo cerrado de ellos. Confío que ante Colombia (quienes probablemente salgan a jugar de igual a igual y conviene) a los Messi, a los Tévez, a los Lavezzi, a los Banega, las jugadas se les escapen de sus galeras y exploten más ideas en sus cabezas cuando pisen el verde césped del Brigadier López el miércoles por la noche.
Basta de tecnicos improvisado en la seleccion, ya perdimos un mundial, ahora vamos x la copa america, la generacion del 86 son todos una manga de fracasados.
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